Junio 13, 2010
Un día cualquiera del último mes del año me llegó la noticia de la cena de antiguos alumnos del colegio. En el minuto cero supe que no quería acudir, pero despertó en mí cierta curiosidad acerca de aquellos con los que compartí aula.
No me hizo falta investigar para averiguar qué le acontecía a una de las más controvertidas, si no la que más,amigas de ese pasado no tan lejano. A Clara no la habían dejado volar libre en su adolescencia, por lo que tenía que buscarse los medios para poder despegar. Estudiante modelo, la primera fila en la Iglesia, discreta, y con vestidos recatados, era una auténtica adicta al amor, que no al sexo. Eso vendría más tarde, con la veintena. Ella, a pesar de que nunca dejó a nadie sus apuntes, nos enseñó que el amor podía ser una droga que te llevaba a veces a vivir al límite. Cuando miro atrás y veo todos esos chicos de un mes o dos semanas que han pasado por mi vida, me doy cuenta de que ella tenía razón. Como pionera, experimentó una dependencia al romance similar a la que producen las benzodiacepinas en un tratamiento largo. Una adicción que te puede conducir al síndrome de abstinencia, lo que no es más que el resultado de la dependencia física y psicológica.
Así, de forma análoga a los somníferos de diseño, el afecto en su punto más álgido también tiene su componente terapeútico. Amor en todas sus formas galénicas, desde el amor fraternal al pasional, pasando por la entrega de los padres y el egoísmo gratuito de los hijos.
Entre las diferentes presentaciones del amor, destaca por su elevado riesgo de dependencia( amén de otras muchas reacciones adversas), aquel que profesamos en el silencio de nuestra soledad, esa que está presente pues el sentimiento afectivo no es correspondido. El desamor silencioso crea confusión, distorsión de la realidad,dependencia física y psicológica que puede derivar en un severo síndrome de abstinencia. Pero la persona que lo consume también experimenta amnesia anterógrada*, es decir, sólo se recuerda lo bien que le hacen sentir esas pequeñas dosis de amor que descansan en el interior de unas cápsulas hechas de auntoconvencimiento, mentiras con azúcar, e idealización del ser amado.
A pesar de todo lo que se conoce de esta forma farmacéutica del amor, siempre cuenta con un elevado número de seguidores, quizás sea porque es un potente antídoto contra el veneno más letal que el alma conoce, la tristeza. Esa cuyo mecanismo toxicológico consiste en una parálisis progresiva de las emociones.
Puede que a través del amor intentemos curarnos la infelicidad, o simplemente lo sigamos consumiendo porque aún nadie ha conseguido desintoxicarse de él.
En cualquier caso, y a pesar de los destrozos que conlleva, es el único que nos hace sentir mariposas efervescentes.
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Junio 12, 2010
Queridas lectoras de ELLE, la otra tarde a la salida de un examen fui a tomar algo con unas amigas. Hablando de todo en general y de nada en particular salió el tema inevitable de la vida sentimental. El estado civil como si dijéramos, que ahora es más bien virtual gracias al tuenti, facebook y otras redes sociales. Por supuesto, mi rosario de relaciones fracasadas salió a la palestra para admiración de una de las chicas. Esta admiración sólo era producto de que ella mantiene una relación sólida y estable desde hace años, y por tanto, y como mortales que somos nos olvidamos de lo que poseemos anhelando lo desconocido.
Sinceramente, necesitaba confesarme con alguien, y ante la impresión de mis compañeras, no pude evitar preguntarme si realmente existen esos hombres que te aman incondicionalmente y te regalan abrazos sin límite de tiempo.
Han pasado tantas cosas, me han dicho tantas palabras vacías, y tantas otras que arden, que una ya no sabe qué creer. Más bien, no sé en qué creer, ¿ existe realmente una persona que te complementa?, y de ser así, ¿ tenemos que buscarla o no es más que otro juego del destino?
En cualquier caso, mi destino debe partirse de risa de mi. Para empezar el mes, un ex novio aparentemente dulce, me colapsa el móvil con llamadas y mensajes para intentar quedar conmigo el sábado pasado, llevaba invitándome a cenar desde hace dos semanas. Finalmente, y para zanjar el tema mi respuesta fue afirmativa, era demasiado buen tipo como para dejarle tirado. Todo eran buenas palabras, buenos actos, etc
Teniendo una cita el sábado con un ex novio debía de organizarme el trabajo y como no el fondo de armario, ahí va un consejo de experta en citas y ex, tu ex nunca debe verte como una mujer normal, si no como una diva fabulosa. Y eso es lo que mi amplio closet intentó hacer por mi.
Con todo preparado, y el trabajo hecho, daban las seis y media de la tarde, sólo restaba que me duchara y que el maquillaje de Dior hiciera el resto. A las ocho y media debía ser una chica impresionante, pero, sobre las siete recibí una llamada…
Era mi ex, con una excusa tan floja en argumentos como estúpida en sí misma: oye Mer, es que espero que no te siente mal, pero no voy a poder quedar porque yo estudio mejor por la noche y espero acabar este año la carrera, te compensaré, te lo prometo.
Me quedé helada, no sabía que decir, sólo se me ocurrió, bien, estudia mucho. Ahí se quedaron las palabras que tanto ardieron en el pasado convertidas en cenizas que se llevó el viento.
Es posible que a veces se nos caigan los vocablos ardientes y cariñosos de la boca, y que los abrazos que regalamos parezcan infinitos. Sin embargo, todo parece parte de una fábula mal escrita o de un guión mal llevado al cine. Probablemente haya pocas personas que besen sin complejos, que sus palabras sean tibias que no calientes y que seguro den abrazos sin límite de tiempo.
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Junio 12, 2010
QUERIAS LECTORAS DE ELLE, tras el letargo de los últimos tres meses, por fin caí del guindo: EN EL PRESENTE, CON MI RADAR DE LOCALIZACIÓN RÁPIDA DE HOMBRES DISPONIBLES CON LAS PILAS AGOTADAS, MIS GAFAS DE VISIÓN SEXUAL SÓLO ME PERMITEN VER A LOS DE MI SEXO OPUESTO DE DOS MANERAS:
-Amigo:
1. adj. Que tiene amistad: es amigo de mi hijo. También m. y f.: ha quedado con un amigo para ir al cine. Se usa como apelativo afectivo: oiga, amigo ¿tiene usted fuego?
2. adj. Amistoso, agradable: una voz amiga.
3. Aficionado o inclinado a alguna cosa: es amigo de la buena vida.
4. m. y f. col. amante*. Su sup. irreg. es amicísimo, aunque en la lengua coloquial también se usa amiguísimo.
*Actualmente no está aprobada esta definición por mi academia de la lengua. En el pasado era una definición demasiado correcta.
– Mascota:
1. f. Animal (u hombre) doméstico de compañía: los niños querían tener una mascota y les compramos este gatito.
2. Persona* o cosa que trae suerte: la mascota del equipo era un cuervo negro. ***DEFINICIÓN QUE SE AJUSTA A MI DICCIONARIO SEXUAL, siendo persona=hombre*
3. Figura u objeto que representa o simboliza un acontecimiento público: Cobi fue la mascota de los juegos olímpicos de Barcelona.
Pues bien, éstas son definiciones de diccionario obviamente, y que habitualmente suelen plasmar o rayar la realidad. Sobretodo rayar, pues para muchos hombres una “amiga”, o la expresión coloquial “ser amigos”, incluye mucho más que ir juntos al cine, de hecho esto se cumple más en las parejas estables. Tú como mujer si quieres ir al cine, normalmente tienes dos opciones:
1)Llamar a tu novio —–sí—-quedas con él y tendrás doble sesión
—–No( porque que careces de pareja, o bien te sabes su cara de memoria)—->llamas
Tu amiga/ tu amigo gay
¿Aparece algún amigo por ahí para acompañarte al cine?, no, ¿verdad?, la explicación es sencilla, un hombre y una mujer pueden ser amigos y contarse incluso intimidades, pero hay ciertos aspectos que sobrepasan la línea de la amistad. Esa delgada linea roja que se interpone entre la amistad y “algo más”.
Esta recta separa ambas relaciones en el caso de hombre/mujer , y puede estar más o menos a la derecha por razones subjetivas.
Un ejemplo es ese, el de acudir al cine. Seguramente quien te llame para ver una película contigo sea tu novio, un pretendiente, una amiga o tu amigo gay. Es muy raro que te llame ese amigo hetero con el que te llevas genial, pero cuyas pretensiones son todavía desconocidas.
A la generación “XY@”, es decir, aquellos en cuyo DNI la fecha de nacimiento se encuentra entre mediados de los80 y los 90, y que por tanto se relacionan en gran medida por la red, esta linea es susceptible de ser rebasada a la mínima oportunidad. Ellos son autores de frases que han hecho estragos: tras una aventura con una chica con la que no quieren mantener nada serio, se salen por la tangente con expresiones como “Seremos amigos ¿no?” o bien el famoso estandarte de todo golfo XY@: “pero somos amigos, y a los dos nos apetecía, ¿ qué hay de malo?”, lo único malo aquí eres tú chico.
Es por ello que hay que andarse con mucho cuidado para no borrar con nuestras propias huellas la linea roja que separa para bien y pocas veces para mal: sexo de amistad, o, amistad de “algo más(sin futuro)”. Marca bien esta señal, párate a tiempo, y ten presente que los sentimientos reales son de floración tardía.
Una rosa no florece en un día.
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Junio 5, 2010
Tras unos meses en los que esta chica Centurión se encontraba revoloteando de flor en flor, llegó la calma. Ahora tocaba ponerse las pilas, tanto estudiando como escribiendo.
Acababan de publicarme mi primera novela, paralelamente recién terminé mi “relación” con MrF, y ya hacía unas semanas que había mandado al carajo al chico tex-mex, y volvía a tener noticias de un chico de la universidad que era todo un encanto; así todo fluía en completa armonía. Demasiada paz para lo que estoy acostumbrada, de hecho estoy viviendo uno de los pocos periodos tranquilos en mi aparatosa y desastrosa vida sentimental.
Para los que no me hayan leído antes, comenzaré las presentaciones. Me llamo Mer y soy adicta al amor, es ahora cuando me responden, ¡¡hola Mer!!. Hace ya dos años empecé a escribir en un blog de esta misma revista, llegó a alargarse mucho, tanto que lo tuve que dividir en dos partes. Bien, American express es sólo el principio de estas nuevas páginas que seguramente traigan nombres ya viejos, pero que trataré de explicar cómo, cuándo, dónde, y mejor, por qué de esos chicos que forman parte de mi pasado y ahora figuran solo como viejos nombres que nunca olvidé.
Puede que el más añejo, que no conlleva que sea el más dulce como sucede con el vino, sea MrF, del que volví a tener noticias ayer, y con el que mantuve una tortuosa “relación”. Fue, es y será el primero, lo que lamentablemente no quiere decir que sea el número uno, sólo que es el primero. Si en vez de ser escritora fuera astronauta y los hombres planetas, MrF sería en el que alunicé( y aluciné más tarde) por primera vez.
Tras cuatro años de situaciones rocambolescas, pausas, y malos rollos, decidí que cuando estábamos a más de 10000 km debía dejarlo. Él estaba en Londres y yo en Montevideo visitando a una amiga, cuando volvió a las andadas. Hablábamos por el skype, y todo parecía ir sobre ruedas, hasta que una tarde me sentí despreciada y humillada.
No había cambiado, seguía siendo el mismo ímbecil de siempre, y yo no iba a dejarme achantar, así que se terminó.
Pero como siempre mi destino lo vuelve a traer a mi puerta. Así como mencioné anteriormente ayer me propuso quedar, mi respuesta, negativa. Ahora ya no es ese chico que me ponía nerviosa, y hacía que las palabras se cayeran de mi boca.
Pues bien, resumiendo, estos últimos meses cerré las puertas de mi corazón, hubo dos portazos importantes.
Portazo a MrF, el primero en venir y también en marcharse.
Portazo a Tex-mex, uno no puede presentarse a las ocho y media de la mañana en casa de una chica y pretender que le abra sin pensar en lo que realmente busca. Tampoco vale que esa chica te cuide cuando estas enfermo y te deje quedarte en su apartamento cuando tienes prácticas la mañana siguiente, y luego tú utilizarla como segundo plato( o eso parece o da a entender). Cuando no tengo planes, tengo a Mer. Pues no. Portazo.
Portazo a dos chicos de mi vida, que ahora son sólo viejos nombres que nunca olvidé.
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Junio 5, 2010
QUERIDAS LECTORAS DE ELLE,tras unos cuantos meses sin mirar el buzón, descubrí que se encontraba repleto de correspondencia,un aviso de correos sobre mi suscripción a esta revista, un par de sobres de Druny, un insulso informe sobre una asesoría, y por último ahí estaba la carta más esperada de todas, aquella escrita por uno de mis grandes amores durante años:La carta informativa de mi suscripción al Club Dior.
Fue entonces cuando recordé lo emocionante que era recibir correspondencia,y sobretodo lo delirante que era esa sensación cuando se trataba de una carta esperada.Ahora,parece que las telecomunicaciones nos lo hacen todo más fácil,ya no hay que coger papel y bolígrafo,comprar un sobre y enviárselo a esas personas especiales,como amigos,familias,novios,amantes,amigos con derechos reservados etc, No, ahora en la era de las telecomunicaciones,cuando acordarse de alguien significa hacerle una llamada perdida a su movil(llamar y colgar), y si el interés es mayor puede que escribamos un correo electrónico o un sms,que es mucho más rápido,cómodo,y por supuesto requiere menos esfuerzo que redactar una carta.
Parece que hemos olvidado que las relaciones hay veces que merecen un esfuerzo que vaya más allá de lo habitual,hoy en día si estas conectada probablemente no te llamen por teléfono los que quieran platicar un rato contigo,simplemente te ven on line,y se inicia una cibercharla.Así de simple.Nada de nervios y uñas mordidas,el aleteo de las mariposas ante la pregunta, ¿y si se pone su madre al teléfono?,¿qué le digo?,¿cómo empiezo?.Esas mariposas se extinguieron con la era digital.
Actualmente,el nerviosismo de hablar con una amiga del colegio a la que hace años que no ves,o con ese hombre que te hace soñar,similan haberse desvanecido entre la fibra óptica.
Es por ello que el correo es usado casi exclusivamente por multinacionales,y bancos,despojándolo de su componente sentimental.Ahora cuando una persona es mas importante para nosotros subimos el escalón previo a la carta postal:la llamada telefónica.Aquí vuelven las mariposas,los nervios,el dolor de estómago,y las preguntas,parece que gracias al invento de Graham Bell aún queda ese resquicio de sentimientos que normalmente enmascaramos tras una ventana del messenger.
A pesar de que el cartero ya apenas reparta cartas que emanen algo más que letras bien escritas,la gente no parece rendirse,porque aunque nos cueste ir a correos a poner un envío o simplemente abrir el buzón a todos nos gusta sentir de vez en cuando ese sutil aleteo que sólo se siente cuando vuelven las mariposas.
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Junio 4, 2010
Este es un extracto de mi primera novela, “Rosa se va a México”, recientemente publicada, a ver si tengo suerte…
Capítulo 1
Muchos son los llamados y pocos son los elegidos a disfrutar de los placeres de la vida. Ella, no había nacido ni mucho menos para servir de casa en casa, ni ser ajusticiada por el implacable sol del campo recogiendo naranjas, pero el destino es caprichoso y a veces infame. Rosa, como muchos otros mortales no había nacido en un mundo justo, ni siquiera un mundo libre. En otras circunstancias podría haber llegado a ser una mujer cultivada, universitaria, y en consecuencia, libre. Mas la libertad no es algo que se posea persé, si no un preciado bien que muy pocos llegan a adquirir.
Rosa, no era precisamente libre, podríamos decir de ella que la libertad, ese derecho tan básico, a penas había sido saboreado por ella durante su ardua existencia.
Son las siete de la tarde, nuestra amiga se encuentra haciendo cola en un supermercado; por suerte, ya es conocida por el personal y aunque la espera es larga no se le hace pesada. Cuando por fin llega a la caja, entabla conversación con Ángela; esta ya peina canas como Rosa, y se conocen desde muy niñas. A ambas las sacaron del colegio cuando sólo contaban con catorce años, y llevaban más de una treintena trabajando de sol a sol.
Ángela- ¿ Cómo estas Rosa?, ¿ qué tal tu marío?
Rosa- Ahí está aún de baja, ¿ qué tal tu Gema?
Ángela- ¿mi Gema?. Mi Gema no quiere estudiar ni na, sa dejao el instituto y sa metío a trabajar en un almacén de naranjas. El de Exportaciones Casanova. Tengo un disgusto…, ahora! Ya s’arrepentirá cuando tenga treinta años, y sus amiguicas sean mujeres con estudios y ella una mandá.
Rosa- Pos na hija, ¿qué se le va a hacer?, bueno, hasta mañana Angelita.
Ángela- ale, tira, y que se mejore tu marío.
Rosa recoge sus bolsas y su cansancio y se va del supermercado a coger la guagua que la lleve a Orchello, el pequeño pueblo donde vive. Es Noviembre, y la noche ya se acomodó hace rato en el cielo. Le duele la espalda, y sus piernas están cansadas. Rosa lleva desde las cinco y media de la mañana en pie.
Rosa, o la hija del “tío Julián”, estaba deseando que aquellas 48 horas del fin de semana recién nacido pasaran tan rápido como aquel talgo que una vez tomó para ir a Barcelona. Para una mujer con una carga familiar tan grande, el viernes y el sábado no eran más que dos días de intenso trabajo.
De pronto, una imagen la hace detenerse en la acera: gente recogiendo comida de los contenedores de basura. Esa triste estampa de una economía rota por la ambición, evoca en ella unos sentimientos que parecían ya desterrados a lo más profundo de su memoria, una infancia difícil, y un destino injusto. Los recuerdos se agolparon, y pelearon por volver a su retina; y así, Rosa pareció revivir momentos que ya creía olvidados.
En milésimas de segundo, Rosa retornó a su pupitre en la escuela. Podía incluso sentir en olor a tiza, y a encerado. Tomó asiento en un banco, pues el cansancio ya hacía mella, y aún quedaba un buen rato para tomar la guagua a Orchello.
Mientras descansaba, miraba a aquella pobre gente (algunos conocidos de vista, que ahogados por las deudas no podían dar de comer a su familia), también reparó en un grupito de niñas que venía de un kiosco, todas ellas de uniforme rojo y gris. El que llevó Rosa, allá por el 45 era más modesto; constaba de una falda azul marino, una camisa blanca, y un abrigo en el mismo color de la falda, pues en Orchello el invierno no era muy indulgente.
Era Noviembre de 2008,y el hambre había vuelto a España. El hambre, implacable y mísera, que la había azotado en la infancia.
Rosa, en el 48 tenía solo 4 añitos, era chiquita entonces, pero ya en su hablar y su mirada se vislumbraba una inteligencia superior a sus compañeros. Fue entonces, cuando en todas las escuelas de España, se les daba a los pequeños tan sólo un vaso de leche a media mañana, ( algo que ya se hacía en Argentina mucho antes que acá). Aún en tan precarias circunstancias, el colegio, propuso mandar alimentos a los niños desfavorecidos que vivían en aquella infame China comunista. Entonces, el corazón de Rosa, que solo llevaba 4 años latiendo, se abrió ante las niñas de su clase: se levantó pues del pupitre, y en voz alta y clara, dijo: yo me comprometo a traer un saco de papas. Aquel gesto, fue aplaudido por la maestra.
Rosa no iba a permitir que los chinitos pasaran el hambre que pasaba ella muchas noches en casa. Así, esa niña de 4 añitos, llegó a casa con la esperanza de sentir el cálido abrazo de su mamá al darle la noticia. Más, cuan cruel puede ser el destino incluso con los más inocentes.
Rosa, tras recorrer 4 km desde la escuela a su casita en el campo, y cuando la cena ya estaba servida en la mesa, dijo lo que había propuesto en clase: Mamá, mañana tengo que llevar un saco de papas a la escuela.
¿ A qué santo ties que hacer tu eso?¿ es que te lo ha dicho la maestra?
No, es que los niños chinos están pasando hambre, y yo, me he comprometido a llevar un saco de papas…sin dejarla tan siquiera terminar de explicarse, la madre de Rosa, la coge del brazo, la levanta con fuerza de la mesa, y la abofetea. Pero, ¿tu qué piensas?¿ que aquí no pasamos hambre?, está chiquita es tonta,dijo mirando a su marido, que a penas levantó la vista del plato de acelgas que tenía por cena, tú no eres la hija de la condesa, ni de los Santana-canales. No sé pa’ que te digo esto, si eres tonta, y sólo sirves pa’ recoger algodón, naranjas, y cuando crezcas lo único que sabrás hacer, escúchame bien, será limpiar en casas. Volvió a pegarla, una y otra vez, tanto, que a la mañana siguiente se levantó con la cara llena de cardenales.
Encarna, su madre, mira a su marido, ¿es que no vas a hacer na’?. Entonces el tío Julián se levantó de la mesa, y dijo, si que eres burra, peor, eres una mula, que solo sirve pa’ arrastrar el carro.
El tío Julián le propinó otra bofetada, una tan fuerte que la tiró al suelo, esta por los niños de china, y ahora, vete a la cama que tú hoy no cenas.
En el frío de esa noche, mientras la guagua se acercaba a la marquesina balanceándose recordó aquellas palabras alentadoras que su profesora de literatura le había dicho cuando ya contaba con 12 años : “Rosa, tienes mucho talento, te expresas muy bien, podrías estudiar filología, derecho, lo que te propusieras; deberías empezar escribiendo ensayo…”, la memoria ya le fallaba, pero no el corazón. La razón olvida cosas que el corazón no puede, Rosa nunca podría borrar del fondo de su alma cuando a los catorce años su padre le dijo que ella no valía para estudiar, que lo que tenía que hacer era recoger naranjas y servir en las casas de la ciudad. Se le cerró toda oportunidad. Es posible que ella no tuviera que rebuscar en la basura ni mucho menos, pero había sido lanzada a un destino que no le correspondía.
Y es que hay gente que puede cambiar su destino, pero en este mundo hecho de papel moneda y gris metal, no todos podemos desviarnos del camino que ha sido trazado para nosotros. Una senda, que para algunos, tiene más espinas que pétalos de rosa, y son ellos injustamente los que no pueden escoger otro camino.
Vivimos en un universo injusto, en el que casi nadie es libre;
En un mundo justo y libre, como el que los gobernantes dicen es algo que (para ellos) ya se ha conseguido, esta historia quizás no podría ser escrita. Pues la justicia, aunque es una dama de piedra con los ojos vendados, no hubiera sido tan cruel de haber estado presente en esta historia. Y la libertad, esa paloma blanca debió estar encerrada en una jaula.
Pero, como pueden ver, este mundo es justo y libre sólo para unos pocos, aquellos que desde su sillón de piel manejan el camino vital de la humanidad.
PD: la libertad no es sólo un derecho básico del ser humano, si no algo que debería enseñarse en las escuelas y practicarse todos los dias.
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Junio 4, 2010
Esta mañana al encender el Pc, me encontré un anuncio del que más que un slogan colgaba un himno a la dependencia: “ DEJA DE COMER CHOCOLATE Y ENCUENTRA PAREJA”- Al ver esta frase ahí expuesta tan alegremente llegué a la conclusión de que vivimos en una sociedad con síndrome de abstinencia, una cultura que nos ha hecho romántico-dependientes.
Harta de escuchar la famosa “¿estás con alguien? a la que si tu respuesta es negativa continúa con la también célebre” bueno andará por ahí, aún no os habéis encontrado”. Bueno, a lo mejor, es que esto no se cumple siempre. Esa suele ser mi contestación, esa o esta otra: ” mi pareja ya la encontré se llama Vogue, es encantador , nunca discutimos, me dice lo que me sienta bien…es perfecto; ahm! y nos vemos una vez al mes”. (Dicho estoy soy el más claro ejemplo de que el humor es un arma y una respuesta muy poderosa).
He aquí la prueba palpable de que existe la creencia de que hay alguien que te complementa, así como que el chocolate está diseñado para los singles, en este último caso debo añadir que el cocktail de moda está a nuestro favor: Chocolate martini. Al escuchar este dulce nombre busqué en google la receta del mix más in del momento.
• 2 partes de vodka, ron blanco o brandy. Pueden ser las dos partes del destilado sin ningún aroma, una parte con aroma y otra sin aroma, o las dos sin aroma. Se recomienda el vodka de vainilla, pero se puede cambiar según el gusto.
• 1 parte de crema de cacao marrón.
• 1 parte de crema de cacao blanco.
• Todas las cantidades son para una persona.
Como no, se trata de chocolate, osea que hay que estar bien soltero para beberte uno de estos.
Volviendo al anuncio de la web para encontrar tu media naranja y analizándolo bien reza así: deja de comer chocolate( porque engorda), y emparéjate( ya que cuando te enamoras curiosamente uno no tiene apetito).
A pesar de sus efectos opuestos sobre nuestro IMC, lo cierto es que en ambos casos( ingiriendo chocolate o saliendo con alguien) se dispara la euforia. En el primer caso está clarísimo dado el contenido de teobromina del cacao, que posee un efecto estimulante similar al de la cafeína aunque más light, también incrementa la concentración; quizás esto sea lo que necesitamos para darnos cuenta de que no hace falta tener a nadie al lado para sentirte alguien como algunos piensan. Después de todo si careces de pareja o llevas una relación muy light siempre podrás tomarte un chocolate martini.
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Junio 4, 2010
Con un rosario de relaciones fallidas, sería obvio y comprensible que las que van a leer estos artículos creyeran que tengo todas las papeletas para ser pesimista en cuanto al amor se refiere. Sin embargo, no es así. Si bien normalmente no soy la elegida y nunca lo he sido porque por alguna razón siempre ha habido una mujer que ocupaba el puesto que yo anhelaba. Ella, siempre ella, perfecta, o por lo menos inolvidable para ellos. Hasta MrF tiene otra mujer que ocupa su pensamiento. Todos a fin de cuentas han tenido a otra por la que suspiraban.
Entonces, ¿ qué queda para mi? la diversión, el morbo del sexo a altas horas de la madrugada, y flirteo nada inocente, eso es el stock en la vida sentimental de un hombre, no importa país, religión, ni posición social.
Visto así, se diría que compro sensaciones de otras temporadas( como sexo, amigos con derecho, pero nada más), que soy la mejor clienta del outlet emocional. Es duro, pero en mi armario guardo grandes recuerdos de relaciones con hombres con intenciones de otra temporada, emociones y sensaciones que ya se han llevado otras clientas más afortunadas que yo. Es posible que ellas hayan llegado antes y se hayan podido sentar en el front row y así optar por la haute couture, mientras que yo llevo un pase de prensa y me toca sentarme más bien lejos de esos vestidos tan exclusivos e inalcanzables, esa mezcla de sedas y horganza que es el amor.
Otra opción es que esas fabulosas féminas que se quedaron con el corazón de los hombres que conforman mi podio tengan una centurión o una American express platinum, y yo una Master card. Seamos realistas, no es igual acudir a una boutique en que aceptan American express con una Máster card con límite de saldo. Así chicas puedes entrar en Chanel, por supuesto, pero hasta que se te agote el fondo. Con una American express platinum todo es mucho más fácil y los dependientes más amables.
Dicho esto, he llegado a la conclusión de que para ellos no soy una mujer centurión si no una de esas que llevan una libreta de ahorros y que por tanto se conforman con unos jeans de Moschino de la temporada del 98 sin exigir unos de nueva temporada. Pero en el fondo no es así, mi fondo de armario real difiere mucho de mi ropero emocional. Uno se actualiza cada temporada, pero el otro aunque entre en Max Azria sólo compra los restos de las anteriores colecciones.
Con todo, soy una mujer centurión, pero puede que algunos tengan el datáfono averiado. Ya entraré en la boutique adecuada.
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Junio 4, 2010
Se cree que el cerebro actúa sobre los recuerdos de una forma un tanto especial para evitarnos retener en la mente aspectos negativos de experiencias pasadas. Puede que al fin y al cabo el músculo más potente del organismo sea también indulgente con el corazón. Sin embargo, esa bondadosa función neuronal nos puede jugar muy malas pasadas.
Esa incapacidad o escasez de memoria acerca de malas experiencias es la responsable de que el ser humano sea el único animal que tropieza dos ( o más veces) con la misma piedra. Este acto involuntario de repetir ciertos comportamientos que ya habíamos olvidado que eran perjudiciales son altamente perjudiciales si los extrapolamos al terreno sentimental, lo que puede conllevar a una sucesiva pérdida de la fe en el amor. En cualquiera de sus vertientes. Ya sea en cuestión de relaciones sociales, amistades, familia o pareja. O lo que es peor, relaciones esporádicas que sólo conducen a pensar si realmente vale la pena luchar por el amor, o bien, si realmente éste existe.
Ya son tantas las heridas, los hematomas, y los rasguños que llegamos a atesorar que al final uno se hace la pregunta inevitable, ¿ ha sustituído el egoísmo al amor?, muchos responderán sin pensar si quiera, que no, que siempre hay un roto para un descosido. Pero sólo contestan de esta forma tan instantánea como ignorante porque son víctimas de su propio lavado cerebral. Ese que te hace dar una segunda oportunidad a alguien, incluso cuando ya creías haberlo desterrado al cajón desastre, ese en el que tiras a todos esos que han pasado por tu vida sentimental.
Sin embargo, dejando de un lado las conexiones cerebrales fallidas, cabe mencionar que por esta civilización de seres individualistas y potencialmente sordos gracias al MP3, camina gente que es capaz de convencer a la mismísima Corín Tellado que los latidos cardiacos son sólo debidos a una cuestión fisiológica. Me explicaré con mayor detalle; estas personas ( normalmente hombres heterosexuales, y por consiguiente, un tanto, si no muy obsesionados con los instintos más básicos), están tan centradas en sí mismos que cuando entablan una “relación” con alguien, pueden hacer que ésta pierda toda la fe que tenía en encontrar el amor, incondicional, estúpido, ese que te hace volcarte con la otra persona.
Parece que ya hablar de amor sea una cuestión de series de televisión, novelas rosas , o películas de Hollywood. Es posible que el afecto en su vertiente más álgida nos haya abandonado en el tercer milenio y nos haga retroceder a la edad de piedra, donde lo único que importaba era sobrevivir y reproducirse a toda costa.
Seguramente cuando haya terminado este artículo, el amor verdadero y todas sus consecuencias sean ya un tema obsoleto, incluso tonto y carente de solidez. Y es que ver a dos personas que se quieren de manera incondicional sólo se consigue yendo al cine o encendiendo el televisor. Después de todo siempre nos quedará Hollywood.
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